El estudio de la Biblia reviste mucha significación para los hombres y mujeres que
sirven en la obra de Dios. ¿La razón? En un mundo en el que prevalecen sinnúmero
de filosofías y corrientes de opinión, la iglesia de Jesucristo debe volver a su
esencia, y parte del proceso incluye dimensionar en su verdadera proporción el valor que
tienen las Escrituras, de las cuales aprendemos los valores y principios que deben guiar
nuestros pensamientos y acciones. En ese orden de ideas, emprendemos hoy el fascinante estudio del Antiguo Testamento,
para que redescubramos los orígenes del pueblo de Dios y asimilemos enseñanzas que son
las que, a su vez, transmitiremos a las personas entre las cuales estamos desarrollando—o
desarrollaremos en el futuro—un ministerio, sumándonos con idoneidad a la extensión
del Reino de Dios
